El zinc ofrece protección de dos formas simultáneas:
Barrera física: El zinc crea una capa sellada que impide que el oxígeno y la humedad del ambiente entren en contacto directo con el acero base.
Protección galvánica (sacrificio): Esta es la clave. El zinc es un metal más «activo» o reactivo que el acero. Si la capa de zinc se raya o se corta (por ejemplo, en los bordes de un perfil cortado en obra), el zinc se corroe «por el acero», es decir, se oxida él mismo antes que el acero, manteniendo la estructura protegida.
Mecanismo de protección
- Protección de barrera: Aísla el acero del contacto directo con la humedad y el oxígeno.
- Protección galvánica (ánodo de sacrificio): Si el perfil se raya o perfora con un tornillo, el zinc adyacente se corroe antes que el hierro, «sellando» y protegiendo el corte expuesto.
Tipos y espesores de recubrimiento habituales
| Recubrimiento | Masa total (ambas caras) | Uso recomendado | Durabilidad estimada |
| Z100 / G30 | 100 g/m² | Tabiques interiores sin humedad | Baja / Uso no estructural |
| Z180 / G60 | 180 g/m² | Estructura interna estándar | Media / Interiores secos |
| Z275 / G90 | 275 g/m² | Estructuras exteriores y portantes | Alta / Estándar constructivo |
| Galfan / Magnelis | Zinc + Aluminio/Magnesio | Ambientes marinos o muy agresivos | Superior |
Recomendaciones clave en obra
- Cortes: Usar sierra sensitiva o tijera de chapa. Evitar el amolador o disco abrasivo, ya que el calor destruye el recubrimiento de zinc cercano al corte.
- Tornillería: Utilizar siempre tornillos autoperforantes galvanizados o cincados para evitar el par galvánico y la corrosión localizada.
- Aislamiento: Evitar el contacto directo entre perfiles de acero galvanizado y metales incompatibles como el cobre o la madera verde/tratada con sales metálicas.